Por su labor humanitaria, la princesa Diana obtuvo la atención de todo el mundo, no solo por ser pionera de la moda real y reconocida por ser una madre ejemplar. Se convirtió en una fuerza prominente sobre derechos humanos y sus actos de solidaridad hacia pueblos y sectores marginados. Se ganó el nombre de “La princesa del pueblo”.
Diana decidió tomar un rol activo como princesa de Gales para involucrarse en diversas causas humanitarias. Su último compromiso de esta índole tuvo que ver con los campos minados. Ayudó a niños pobres en África, y se unió a la causa de personalidades como Nelson Mandela, el Dalái lama o la Madre Teresa de Calcuta. También presidió numerosas fundaciones benéficas, cambió la percepción del mundo sobre el VIH, creó conciencia acerca de la lepra y visito con regularidad los centros para desamparados de Londres.
Pocos días antes de su muerte, visitó Bosnia con la Red de Sobrevivientes de Campos Minados y se estima que su participación determinó varias acciones en contra del uso de minas anti-personales. De hecho, la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona, obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1997.
Ese mismo año, el 31 de agosto de 1997, murió en un accidente automovilístico en la ciudad de París, dando paso a la mitificación de la figura de Lady Di.
