Perdonar no es una acción fácil, es un proceso doloroso. Perdonar es una palabra de origen griego, y denota generosidad y liberación; así, perdonar es dar de manera generosa y continua pero también es soltar o liberar a quien me hizo o dijo algo doloroso. De este modo, cuando perdono tomó la decisión de liberar a alguien de eso que hizo; es decir, dejó de llevar la cuenta y las fechas de las ofensas recibidas, y no la atesoro más en el baúl de los recuerdos. Por lo general, cuando alguien nos daña respondemos de diversas maneras: algunas personas se cierran y dejan que el rencor las carcoma por dentro, minando su paz; otras simulan haber olvidado y muy pocas buscan dentro de sí y responden perdonando. Estas personas son las que alcanzan la paz y crecen espiritualmente; son capaces de transformar, por la fuerza del espíritu, las heridas en enseñanzas.
Pasos para trabajar el perdón:
Admitir la verdad
Esto significa recordar el hecho tal como sucedió, de forma objetiva, tratando de no caer en la autocompasión ni evocar al ofensor con enojo y maledicencia.
Reconocerse parte de los pecadores arrepentidos
Nadie está libre de pecado, así que todos necesitamos el perdón de nuestras transgresiones, errores y ofensas, y aferrarnos a la reconciliación.
Aceptar la responsabilidad
Es decir, hacerse cargo de los sentimientos que uno decide tener a partir del daño: elegir y vivir con paz o sucumbir a la amargura.
Sentir empatía
Puedo asegurarte que es lo más difícil de lograr, pero ayuda a seguir adelante. Quizás el cirujano llevaba horas prolongadas de guardia y no veía a su familia, o estaba sin dormir y actuó bajo los efectos del cansancio y la presión.
Información consultada Familias.com
