El domingo siguiente a la Pascua, la Iglesia celebra al Cristo de la Misericordia, una fiesta impulsada por la Santa polaca Sor Faustina Kowalska, y decretada por San Juan Pablo II, en cuya espiritualidad influyó notablemente esta religiosa.
El 22 de febrero de 1931, sor Faustina tuvo una visión de Jesús que le encomendaba tres cosas: predicar la Misericordia de Dios, elaborar nuevas formas de devoción e iniciar un movimiento que renovara la vida de los cristianos en el espíritu de confianza y misericordia.
Oración:
Como una fuente de misericordia para nosotros, en tí confío.
¡Oh Jesús de la Misericordia!
Abraza al mundo entero y estréchame a Tu Corazón.
Permite a mi alma, oh Señor, descansar en el mar de Tu Misericordia.
Amén.
