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HARRISON BUTKER

Por Staff Ora por nosotros

Harrison Butker, el jugador de fútbol americano  que ha hablado abiertamente sobre su fe católica y lo importante que es para él asistir a Misa.

Butker tiene 24 años. Nació en Decatur, Georgia, está casado con Isabelle Butker y tiene un hijo de apenas un año llamado James Augustine. Es uno de los cinco pateadores mejor pagados en la NFL, los Chiefs lo firmaron en septiembre de 2017 y por sus habilidades se convirtió en su pateador titular.

Este año, el New York Post lo incluyó en su lista de las 54 figuras más interesantes del Super bowl 2020.De él aseguran que “ha proporcionado una de las piernas más confiables desde que entró en la NFL, logrando el 89.7 por ciento de sus goles de campo con un largo de 56”.

Pero lo que no muchos conocen es sobre su fe católica.

El pateador dio una entrevista a EWTN en 2019, en pleno ascenso de su carrera. Aseguró que mientras creció sintió un profundo vacío en ocasiones. “A veces interpretas una diferente persona para diferentes públicos, había un Harrison para el equipo de fútbol, un Harrison para las cámaras, uno para tus padres, otro para los fines de semana, era una persona fragmentada. Me gustaba el fútbol, pero no había nada más que me apasionara”, comentó en la entrevista.

Cuando ingresó a la universidad Georgia Tech, donde destacó como jugador de fútbol americano, dos personas fueron básicas en su regreso a la religión, un compañero, también jugador, de nombre Grant y el padre Joshua Allen, capellán del campus.Conocerlos lo llevó a tener interés en confesarse y después de ello quiso acercarse más a la Iglesia.

“Mi mayor salto de fe fue acudir al sacramento de la Confesión, eso realmente me cambió, cuando salí ese día del confesionario realmente me sentí diferente, me sentí como yo, como auténticamente Harrison en todas las áreas de mi vida”.

Tras haber firmado con los Chiefs y ya en Kansas, Harrison Butker buscó una parroquia a la que pudiera asistir a Misa cotidianamente y la interesó, principalmente, la Misa en latín. Así, comenzó a participar  en la parroquia de Santa María y en San Miguel en Leawood, Kansas.

“Me di cuenta de que es muy difícil para los sacerdotes tener tiempo para enseñar y coordinar servidores del altar. Era necesario tener niños y jóvenes para servir, así que me ofrecí voluntario. Ahora trabajo para coordinarlos, los muchachos se están enterando de la Misa y la tradición y realmente les está gustando”.

Fuente: https://desdelafe.mx/

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