Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Atalas a tu mano como signo, colócalas en tu frente como señal;escríbelas a la entrada de tu casa y en tu puertas.
(Deuteronomio 6:6-9)
Los padres deben llenar sus corazones y sus mentes con la palabra de Dios para luego enseñarla a sus hijos. Su ejemplo amoroso y constante viviendo de acuerdo con los mandatos de Dios los inspirará y bendecirá. La familia que ama a Dios comparte de forma natural lo que Dios hace en su diario vivir y cómo él interviene en los problemas del día a día.
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