Inicio Familia EL DON DE LA COHERENCIA

EL DON DE LA COHERENCIA

Por Staff Ora por nosotros

Todos, de un modo u otro, debemos enseñarnos mutuamente y debemos animarnos recíprocamente a vivir mejor. Cuando a ti te toca enseñar algo a un hijo o a cualquier persona, ten presente que la gente puede dudar de lo que tú dices, pero siempre creerán cuando vean lo que tú haces. Las palabras pueden gustar, pero los ejemplos arrastran. 

La coherencia se podría resumir así: Cuando lo que crees y lo que piensas está alineado con lo que dices y lo que haces, estás viviendo en coherencia. Cuando lo que crees y lo que piensas no está alineado con lo que dices y lo que haces, no estás viviendo en coherencia.

La coherencia es un  estado en el que estamos muy conscientes de lo que vivimos, además es un estado muy bueno para nuestra salud, para el cuerpo, para el sistema nervioso, para el corazón físico, se liberan hormonas regenerativas que activan las funciones cerebrales, nos sentimos más libres, es un estado que  te lleva a sentir una paz y una tranquilidad absoluta, es ese estado que todos buscamos y deseamos. 

Sientes que lo que haces es lo que quieres hacer y tienes la certeza de que va a ser lo mejor para todos, sientes que tus decisiones son las correctas tanto para ti como para los demás, aquí nadie pierde y nadie gana, todo está bien.

A veces no es fácil llegar a este  estado de coherencia porque hay muchos conflictos no resueltos en nuestro inconsciente, conflictos de nuestra vida pasada y de nuestros antepasados, conflictos no resueltos que están congelados en un tiempo sin tiempo a la espera de ser resueltos. Estos conflictos están en nuestro inconsciente y son los que gobiernan nuestra vida.

Cuando en los Santos Evangelios leemos las Palabras pronunciadas por Jesús, estás calan hondo, y algunos de sus discursos hasta pueden llegar a emocionarnos. Sin embargo, lo que impacta profundamente al punto de atraer multitudes y cambiar vidas, no fueron tanto sus palabras como su vida. 

Todo lo que Jesús dijo lo confirmó con su comportamiento, de manera especial en lo que se refería al amor al prójimo y al perdón hacia quienes lo crucificaron. 

Por lo tanto, pidamos también nosotros en este día, la gracia de ser coherentes en todo lo que hagamos con aquello en lo cual creemos. 

Mateo 12, 33: Porque el árbol se conoce por su fruto.

Te recomendamos

Deja un comentario