Oh Mi Adorado Jesucristo, infinito ser bondadoso, piadoso, humilde y guerrero, luchador de batallas terrenales y espirituales en contra de Satanás.
Ciertamente bajo la voluntad de Dios sanaste y curaste de enfermedades a quienes estaban desahuciados, de igual manera recibiste a quienes moribundos se encontraban, y trajiste de la muerte a quienes sin vida se hallaban.
Por eso hoy recurro a tu gran poder de Sanación, para que la Sangre Santificadora de Cristo, libere de enfermedades y males del cuerpo a todos aquellos seres que han caído en derrota ante padecimientos y malestares.
Por ello, permite que la sanidad toque sus vidas, que sus cuerpos estén libres de enfermedad y que también se fortalezca la fe para que la oración constante los haga cada vez más sanos y fuertes ante las penumbras de la vida. Amen.
