Amaba a Jesús en cada persona. Nacida el 26 de agosto de 1910, en Skopje, en la antigua Yugoslavia, en 1929 la Madre Teresa comenzó su misión en Calcuta, pero sólo después de dejar a las Hermanas de Loreto, en 1950 fundó la Congregación de las Misioneras de la Caridad, que hoy cuenta con más de seis mil hermanas en el mundo, activas en 130 países. En 1979 se le entrega el Premio Nobel de la Paz, pero ella pide que se donen los seis mil dólares a los pobres de la India. Tras su muerte en 1996, San Juan Pablo II, su amigo fraterno, el 19 de octubre de 2003 la colocó entre los beatos. El 4 de septiembre de 2016, Francisco la canonizó, recordando su ardua defensa de la vida y la dignidad que Dios había dado a los que se dejaban morir en las orillas de las calles.
Era una mujer apasionadamente enamorada de Jesús y mostraba su amor por Dios, por Jesús, sirviendo a los demás haciendo la caridad cada día. Ella hacía siempre cosas ordinarias, pero con un amor extraordinario, cosas pequeñas, pero con un gran amor. Y eso podemos hacer nosotros en nuestras casas, en nuestras familias, empezando dónde estamos, con la gente alrededor de nosotros, en el trabajo, en la escuela: podemos amar al otro, por amor de Jesús. Y también cuando es difícil. Madre Teresa decía siempre refiriéndose al Evangelio de San Mateo, ‘Todo lo que hagáis al más pequeño de mis hermanos, me lo haréis a mí. Y ver en esta persona que, tal vez, es muy difícil amar, a Jesús y amar a Jesús en esta persona.
FUENTE.- VATICAN NEWS.
