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La culpa, el verdugo implacable

Por Staff Ora por nosotros

Hay quienes, a causa de los errores del pasado, viven angustiados y no encuentran  paz. Aunque hayan confesado, una y otra vez, las mismas faltas, sienten una grieta interior en el alma. El motivo de esta sensación de culpabilidad no es que no hayan  sido perdonado, sino que ellos aún no se han perdonado a sí mismos y no han aceptado la propia fragilidad.

El sentimiento de culpa está, en general, acompañado de emociones como tristeza, angustia, frustración, impotencia o remordimiento  y de pensamientos reiterativos e improductivos; y funciona de un modo diferente según su origen temporal. 

La culpa es un mecanismo en el que, a partir de un acto u omisión, realizamos un “juicio moral” de nuestra conducta,incluso de nuestros pensamientos y dictaminamos  que hemos cometido un error y deberíamos tener un castigo. Sí éste es tu caso, entonces, arrepiéntete de los errores cometidos, pero no vivas con culpabilidad, tristeza y amargura.

Como todas las emociones, la culpa tiene una importante misión. Nos brinda valiosa información sobre las consecuencias de nuestras acciones. Ejerce de brújula moral, indicándonos el camino a seguir. Nos marca límites. Y nos propone redimirnos, rectificar, salir de nuestra zona de comodidad y disculparnos. Pero si no la confrontamos, puede resultar tremendamente destructiva. 

Éxodo 34, 6: “El Señor pasó delante de él y exclamó: El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad”.

 Para liberarnos  de la culpa es importante reconocer las faltas :

  1. Identifica la conducta que te produce la culpa. Piensa qué es lo que te hace sentir culpable para poder detectarlo.
  2. Acepta que los errores forman parte de la persona, son la clave del aprendizaje y del cambio, y no un signo de torpeza o fracaso.
  3. Piensa que no se puede ser perfecto en el cumplimiento de normas, sobre todo cuando tenemos la tendencia a exigirnos más de lo que podemos dar.
  4. Expresa verbalmente cómo te sientes, tu arrepentimiento ante el error cometido.
  5. Solicita el perdón por haber causado daño. No solo muestra tu arrepentimiento sino también haz saber que solicitas el perdón por el daño cometido.
  6. Repara el daño. Pon en marcha conductas para hacer consciente a la persona implicada que no solo te arrepientes y pides perdón sino que también no vas a repetir el daño.
  7. Responsabilízate. Sustituye la culpa por la responsabilidad.

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