¿Por qué una oración, como la de santa Mónica, madre de san Agustín, y como ella la de muchas madres y padres cristianos, es escuchada por Dios sin vacilación y prontitud?
Dios sabe la gran misión que ha confiado a las débiles fuerzas de aquellos a los que llama a la paternidad y a la maternidad, Dios es su compañero en esta tarea que es, en el fondo, presencia suya real y verdadera para con los hijos, por eso Dios es el aliado primero de los matrimonios y de los padres y madres, porque no podrían realizar tan importante tarea sin la ayuda de la gracia.
Los padres son hijos de Adán y Eva, es decir, están debilitados por el pecado, muchas veces sus propias experiencias de vida están marcadas por fracasos, por equivocaciones, por errores, por el pecado, y si a esto le sumamos que no existe la universidad para graduarse en padres y madres de familia, pues, con todo y la buena voluntad que tienen los esposos para asumir la paternidad, su buena disposición y sus buenos deseos no les alcanzan y más bien, cometen muchos errores para con sus hijos.
Es por ello que el Señor, que nunca nos confía algo que esté por encima de nuestras fuerzas y posibilidades, acompaña a los padres en su vocación, y cuando ellos vuelven su mirada al Padre de todos con fe y confianza, concede sus gracias y bendiciones para los hijos amados.
Finalmente, los padres, con todo y sus debilidades humanas, siempre buscarán el bien de sus hijos y no dudarán en darlo todo por ellos, así que la oración de un padre o una madre siempre estará aderezada por la ternura, el cariño, la comprensión, la compasión, la esperanza y la fe suficiente y todo esto esto la hará honesta y verdadera ante Dios.
Oración a Santa Mónica Bendita
Querida Santa Mónica, esposa y madre preocupada, muchas tristezas se clavaron en tu corazón durante tu vida. Sin embargo, nunca te desesperaste o perdiste la fe. Con confianza, persistencia y profunda fe rezaste diariamente por la conversión de tu amado esposo, Patricio, y tu amado hijo, Agustín.
Concédeme la misma fortaleza, paciencia y confianza en el Señor. Intercede por mi, querida Santa Mónica, para que Dios pueda escuchar favorablemente mi súplica (mencione aquí su petición) y me conceda la gracia de aceptar su voluntad en todas las cosas, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Desde la Fe
