“No necesito piernas ni brazos. Necesito la vida. ¡Y no rendirme jamás!”, este lema le ayudó a convertirse en uno de los oradores motivacionales más famosos, graduarse de una escuela de economía, casarse y tener dos hijos. Nick heredó la fuerza de voluntad de su madre. En una de las entrevistas dijo que sus palabras determinaron toda su vida: “Nick -decía ella-, debes jugar con niños normales porque eres normal. Sí, te falta algo pero eso no importa”.
Escribe libros, canta, practica surfismo y juega golf. A menudo viaja por el mundo dando conferencias motivacionales para ayudarles a los jóvenes a encontrar el sentido de la vida, realizar y desarrollar sus habilidades y talentos.
