Fue Apóstol de Jesucristo y primer jefe de su Iglesia. Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaum para unirse a los discípulos de Jesús en los primeros momentos de su predicación; junto con él se unieron a Jesús otros pescadores de la localidad, como su propio hermano Andrés y los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, todos los cuales formaron parte del núcleo originario de los doce apóstoles.
San Pedro carecía de estudios, pero pronto se distinguió entre los discípulos por su fuerte personalidad y su cercanía al maestro, erigiéndose frecuentemente en portavoz del grupo. A través de los evangelios puede trazarse un perfil bastante completo de su personalidad.
Pedro era sencillo, generoso e impulsivo en sus intervenciones, que a veces denotaban una incomprensión del auténtico mensaje del maestro. Jesús, por su parte, muestra por él una predilección que aparece patente desde el primer encuentro. Junto con Santiago Apóstol y San Juan Evangelista, Pedro participaba en toda la actividad de Jesús, asistiendo incluso a episodios íntimos de los que quedaban excluidos los demás apóstoles. En Cafarnaúm, Jesús debió ser a menudo huésped de la familia de la que procedía la mujer de Pedro.
Personalidad impetuosa y sincera, San Pedro tuvo también momentos de debilidad. Según el relato evangélico, San Pedro negó hasta tres veces conocer a Jesús la noche en que éste fue arrestado, cumpliendo una profecía que le había hecho el maestro; pero, arrepentido de aquella negación, su fe ya no volvió a flaquear y, después de la crucifixión y la resurrección, fue privilegiado con la primera aparición de Jesús y se dedicó a propagar sus enseñanzas.
