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Santa Cristina de Bolsena

Por Staff Ora por nosotros

Patrona de Bolsena, el pueblito italiano en donde se obró el milagro del famoso corporal que quedó manchado con la sangre de Cristo.

En el siglo pasado se hicieron algunos descubrimientos arqueológicos, de los cuales resulta que en Bolsena desde el siglo IV se veneraba a una Santa Cristina. Cerca de su sepulcro había un cementerio subterráneo. Son también muchos los testimonios iconográficos: la santa aparece entre las vírgenes mártires de los mosaicos de la iglesia de San Apolinar Nuevo de Ravena del siglo VI.

Cristina era la hija de Urbano, gobernador pagano de la región y presentado por los libros antiguos como enemigo acérrimo de los cristianos. La niña se aficionó desde pequeña a aquello que cuentan de ese Cristo tan perseguido y maltratado.

 Su curiosidad cambia en pensamiento cuando descubre que son muchos los cristianos juzgados por su padre y condenados porque son fieles dispuestos a dar la vida por su ideal. Eso le hace tener más simpatía y curiosidad, a escondidas busca datos de unas señoras cristianas; la instruyen y la forman; se bautizó en secreto y toma el nombre de Cristiana. 

Urbano quería que la niña se alejara del cristianismo y librarla de la persecución. Pero la niña rompió las preciosas estatuas de los dioses y dio el metal a los pobres. Entonces el padre pasó de las promesas a los castigos: la hizo flagelar y la metió a la cárcel.

Como Cristina persistió en su profesión de fe, Urbano la entregó a los jueces que la sometieron a muchos y terribles suplicios. En la cárcel, en donde la metieron llena de llagas, fue consolada y curada por tres ángeles. Como las amenazas y los castigos no surtieron efecto, se pasó a la solución final: le colgaron una pesada piedra en el cuello y la echaron al lago (Bolsena queda a orillas de un gran lago); pero la piedra, sostenida por los ángeles, se convirtió en un flotador y sacó la niña a la orilla.

Dios castigó con la muerte al desnaturalizado padre; pero las tribulaciones de Cristina no terminaron. Los jueces no se desanimaron y le mandaron cortar la cabeza a la niña.

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