Tributen al Señor, familias de los pueblos, tributen al Señor la gloria y el poder; tributen al Señor la gloria que corresponde a su nombre; preséntense ante él con ofrendas, adoren al Señor en su hermoso santuario.
(1 Crónicas 16:28-29)
Hay un vínculo especial en las familias que adoran a Dios juntas. Es de gran gozo poder ir juntos a la iglesia a dar gloria a Dios por todas las bendiciones que él nos concede a diario.
La familia que está unida no solo por lazos de sangre sino también en el área espiritual disfrutará de una relación más profunda y real. Sus miembros estarán unidos en espíritu recibiendo la bendición que Dios concede a todos los que le sirven.
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