Y, si una familia está dividida contra sí misma, esa familia no puede mantenerse en pie. (Marcos 3:25)
Es muy triste ver familias que solo se hablan para pelear o ni siquiera se hablan. Debemos trabajar activamente en la unidad familiar, pasar tiempo juntos no solo en casa sino dar paseos, hacer deporte o disfrutar de tiempos de relax juntos. La familia debe tener metas y sueños comunes y celebrar cuando estos se consiguen. Glorificamos a Dios cuando nos esforzamos en mantener la paz y la armonía en nuestra familia.
