Que mis manos sean Tus manos, mi abrazar Tu abrazar y mi aliviar Tu aliviar.
Te ofrezco mi respiro: sana mi forma de vivir. Que mi respiro sea Tu respiro. Que en cada uno de mis respiros resuene un “Te amo, Te adoro, Te bendigo, Te doy gracias” por cada segundo de mi vida y la de todos.Te ofrezco mi boca: sana mi forma de hablar. Que mi voz sea Tu voz, mi hablar Tu hablar, mi pensar Tu pensar.
Toca mi alma con el don de compasión para los demás.Toca mi corazón con Tu coraje y amor infinito para todos. Toca mi mente con Tu sabiduría, de tal forma que mi boca proclame siempre tu gloria. Conclusión:Jesús mírame con tus ojos de misericordia y manda Tu Santo Espíritu sobre mí. Haz de mí un testigo auténtico de Tu Resurrección, de Tu victoria sobre el pecado y la muerte y de Tu presencia viva en medio de nosotros. Haz que estas palabras se hagan realidad en mi vida: “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” (Gal 2,20). Hágase siempre Tu Voluntad en mi vida, venga a mi Tu Reino. Amén.
